viernes, 19 de agosto de 2011

Y cayó, porque? porque la carne es débil y ya no te hablo del corazón. Pero, que raro, no le temblaron las piernas, no, ya conocía esos labios. Solo podían ser los suyos. Aunque con mucha más pasión. Mucha pasión. Y esas manos? Tan conocidas, suaves y calientes. Y no te olvides de los brazos, son más fuertes de lo que crees. Y canta con él, esa que consideras su canción, esa que te gusta gritar, pero no la puedes escuchar en cualquier momento, solo con él, sino no parece tan bonita, y es que es mucho más agradable cantarla y que él te intente besar.
Y dar vueltas, vueltas sin parar.

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